Racing, un infierno

Cuando tan sólo faltan algunos días para que la pelota empiece a rodar en el torneo apertura 2007, el director técnico de Racing Club de Avellaneda todavía no sabe con qué jugadores podrá contar no sólo para la próxima temporada, sino que todavía no sabe con quién podrá contar el próximo Domingo.
Al parecer Diego Crossa ya está con un pie prácticamente afuera y dejaría un hueco importante en la defensa, y tampoco se cerró la transacción de los paraguayos que Costas consideraba vitales para el plantel y que habían marcado goles en los partidos amistosos.
Además, a estos problemas se le sumaron algunos problemas con los pagos de salarios y trascendieron algunos descontentos por parte del plantel.
La Academia está necesitada de una buena temporada, no sólo para resarcir su imagen frente a los hinchas, sino también para escaparle al fantasma del descenso, que partido a partido se personifica cada vez más y se muestra amenazante.
Pero el problema en Racing es serio. A simple vista se puede apreciar que no se puede trabajar con amplias pretensiones si el plantel no está definido y si hay problemas económicos permanentes.
La utopía del campeonato parece morir antes de empezar, pese al empeño y la buena voluntad que le pone el entrenador. La academia parece haber aprendido poco de los errores del pasado. Racing es un infierno.