Por la plata baila Maxi
Siete millones de dólares bastaron para convencer al petiso Maxi Moralez. Ese fue el número que ofreció el quipo ruso FC Moscú por el joven volante de Racing Club de Avellaneda, la esperanza de los hinchas y la carta ganadora del director técnico Gustavo Costas.
Así de rápido, así sencillo. Pese a todos los intentos de la comisión directiva de Blanquiceleste por retenerlo y el pedido desesperado del técnico, Moralez prefirió guardar plata segura en el bolsillo, asegurarse gran parte de su futuro económico y, prácticamente, desperdiciar lo que podría haber sido una gran carrera.
El, a esta altura, ex Racing emigró hacia un fútbol poderoso en cuestiones de dinero pero mucho más pobre en cuestiones futbolísticas.
Allí, en el frío de Rusia, ningún jugador ha crecido a nivel profesional; ejemplos sobran: con Cavenaghi y Clemente Rodríguez como máximos referentes, seguidos por otros como Bracamonte y el polaco Bastía, la lista se extiende día a día.
Claro está, por la plata baila y juega Maxi, no caben dudas.
Ahora, costas deberá rearmar el equipo sin la principal de sus figuras, sin Crosa y sin Hilario Navarro, alias el arquero traidor. Gustavo tendrá que hacer magia y rezar para que pueda contar con los paraguayos que estaban trabados por los transfers.
Con esta realidad ¿Se le puede exigir algo al equipo? Después se quejan de las malas campañas…
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