Gusto a poco
Los partidos duran noventa minutos más el alargue y requieren la misma concentración tanto en la primera como en la última jugada. De lo contrario, sufrirán un empate de visitante –que a priori podría entenderse como una victoria- tal como lo hizo ayer San Lorenzo de Almagro en el viaducto.
Fue un uno a uno con sabor dulce para Arsenal y un tanto amargo para el Ciclón que, pese a traspié de último momento va con las mejores chances al partido revancha.
Muy poco fútbol, escasas emociones y una monotonía propia de un partido de copa donde se juega una clasificación directa, ninguno de los dos equipos se mostró superior, pudo sacarle ventajas a su rival ni contentar a su público.
El equipo de Ramón jugó un poco mejor durante la primera mitad, pero sin hacer mucho, y Silvera lo puso en ventaja cuando iban veintidós minutos del encuentro. Parecía que el partido se abriría, que los de Alfaro saldrían dar vuelta el resultado y dejarían espacios, pero nada de esto sucedió. Se mantuvo la misma parsimonia en los minutos restantes.
En la segunda mitad, Ramón metió a su carta de gol, Bernardo Romeo, y también a su hijo Maxi, pero poco pudieron hacer. Los del viaducto, más preocupado en que no le conviertan que en convertir, se les plantaron firmes y no los dejaron jugar.
Y fue cuando el partido se moría que llegó el postre. Tiro de esquina, aparición de Casteglione y a cobrar. Con lo justo, Arsenal alcanzaba un empate que puede llegar a valer oro.
De todas maneras, mucho tienen para mejorar los dos equipos, puesto que el vencedor jugará contra un equipo brasileño, que saldrá entre el Goiás y el Cruzeiro. Jugando así, no llegarán muy lejos.
El uno a uno dejó gusto a poco resultado en las dos parcialidades, pero lo que es aún peor, dejó gusto a poco fútbol.
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