¿Y ahora?

El rojo arrancó con todo, cuatro victorias al hilo y un Denis arrollador. Pero Boca se le cruzó en el camino y le tiró toda la estantería al piso: Lo dejó sin invicto y un tanto golpeado, situación de la que se aprovechó el hambriento lobo de la Plata, ahora dirigido por Julio César Falcioni, para sentenciar su segunda derrota al hilo.
Por tanto, medio Avellaneda –que hace menos de diez días era una fiesta- hoy es un caldo de preocupación, al que se suma una gran lista de lesionados que posiblemente no puedan estar el próximo fin de semana frente al complicado San Martín de San Juan.
¿La idea de Troglio? Parece ser que es no hacerse demasiado problema por los malos resultados, barajar de nuevo, plantear algunos cambios, respaldar a sus jugadores y salir a ganar todos los partidos que quedan.
Por un lado es cierto que Independiente tiene jugadores de nivel y que puede llegar a pelear el campeonato si todo el plantel tira hacia el mismo lado y logra consolidarse como un equipo compacto.
Sin embargo, por otro lado también es cierto que –salvo Montenegro cuando está inspirado y en menor medida el rengo Díaz- el rojo tampoco tiene muchos de esos jugadores distintos capaces de desequilibrar y ganar un partido ellos solos.
El entrenador confía en sus jugadores pero ¿Tiene una base verdaderamente tan sólida como la que le plantea a la prensa o son tan sólo ilusiones? El Independiente del miércoles y del pasado sábado estuvo muy lejos de aquél que jugó contra Tigre, por lo que aparecieron las dudas y las primeras luces de alarmas.
Pero todavía falta mucho para el final: Los de Troglio primero tienen que alcanzar y superar a Boca y después mantenerse en la punta. Para eso, será imprescindible que jueguen su mejor fútbol, ese que regalaron de a ratos en los primeros partidos.

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Un abrazo