A festejar, pero mesuradamente
De repente, una noche de entresemana, el rojo de Avellaneda recuperó la memoria y se acordó de ganar; claro, todo esto gracias a que sus pilares futbolísticos se acordaron de jugar lindo y bien: Un rolfi Montenegro inspirado para el juego desde la mitad de la cancha y un tanque Denis letal a la hora de convertir fueron las cartas ganadoras que el entrenador Pedro Troglio tiró sobre la mesa.
Enfrente estaba el desorientado Huracán, que de esta manera sufrió su cuarta derrota al hilo, en una seguidilla nefesta de malas noticias que comenzaron con la pérdida de su invicto en cancha de Boca, el alejamiento del hasta entonces DT, Antonio Mohamed, la derrota frente a Gimnasia y Esgrima de la Plata, con el gol más feo del campeonato, y que ¿terminó? ayer con la goleada sufrida a manos de Independiente.
Los del pitón Ardiles salieron a la cancha a jugarle de igual a igual a los de Troglio, pero la gravitancia y las individualidades de su rival no le permitirían llevar a cabo su cometido con éxito.
Todo fue del rojo. Nada para objetar por el lado de los de Parque Patricios y mucho para festejar para los de Avellaneda, que recuperaron la punta, se alejaron de Tigre y ahora quedaron a la espera de un tropiezo xeneise.
Lo importante para los caudillos de Troglio era ganar y no tanto los tres puntos. Con este envión anímico y la consolidación en la punta, lo que resta de la semana de trabajo se vivirá de otra manera.
Claro, todavía no se puede hablar de una consolidación del equipo ni se puede soñar mucho, debido a los altibajos de los últimos partidos. Lo único prudente por hacer ahora es festejar por el momento y rogar para se extienda la racha ganadora. Por como pinta loa situación, no da para mucho más.
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