¿Todavía lo cuestionan?

El nombre del loco Martín Palermo es coreado por la hinchada xeneise en todas las canchas; su cara está tatauada en varios brazos, pechos y retratada en una cuantas banderas de esas que van a todos lados.Para muchos es ídolo indiscutido; sin embargo, también es rechazado por una gran cantidad de simpatizantes y menospreciado por algunos hinchas de Boca que no saben o no quieren reconocer sus méritos.
Martín es como todo goleador, tiene sus rachas claro, pero siempre está. Venía de un tiempo importante de sequía y de una racha negativa que había cortado, de penal, en el partido pasado. Pero ayer volvió al camino correcto y vaya si se despachó: metió cuatro pepas en tan sólo 41 minutos para liquidar un partido que a priori se presentaba mucho más complicado de lo que fue dentro de la cancha.
De cabeza, picando con sutileza, de rebote o de penal, Palermo se desquitó y gritó como hacía rato no sucedía. Una vez más, el goleador cumplió y dio cuentas de por qué es estrella xeneise y por qué quiere volver a ser el goleador del campeonato.
¿Qué se le puede criticar? ¿Que yerre goles? ¿Que a veces no defina “lindo”?
Quien dudase de la capacidad de Martín para vestir la nueve de Boca debería replantearse seriamente qué es lo que espera de un 9 de área. Palermo es oportunista, efectivo y el mejor cabeceador del fútbol argentino.
Quizás no merezca selección y tampoco ser tenido en cuenta entre los mejores delenateros argentinos de todos los tiempos, pero sí de Boca Juniors. Porque su nombre está impreso en la historia del club: en varios torneos locales, Liberadores e Intercontinentales.
Palermo es un atacante que ningún técnico menospreciaría. Muestra de ello es que jugó con todos, y que cuando vio en peligro su titularidad respondió con goles más que con escándalos mediáticos.
Martín, un grande. No hay mucho más para decir. La pregunta es ¿Todavía hay alguien que lo cuestione? Ah, por la dudas, se aclara: Después de 10 años, lo de los tres penales malversados en un mismo partido ya es tema cerrado.