Realidades distintas, objetivos comunes

Boca y River enfocan sus respectivos partidos de la Copa Sudamericana con toda la presión y la obligación de pasar de ronda, por su condición de equipos grandes del fútbol argentino; por el contrario, Arsenal y Lanús van por toda la gloria.
Tanto los de Alfaro como los dirigidos por Ramón Cabrero están en posiciones excelentes para afrontar hoy los partidos de vuelta de los octavos de final del torneo continental, mientras que Boca debe defender un empate o anotar al menos un gol que le de aire para manejar el partido.
Pero el problema serio es River. Tiene que ganar el partido como sea y mantener el cero en su valla, salvo que gane por dos o más goles de diferencia. Y por como viene la mano, la cosa está brava.
Brava no sólo porque pueden, una vez más, quedar afuera en la primera ronda que disputan, sino también porque a Pasarella se le achican notoriamente las chances de “ganar algo antes de fin de año”.
Si mañana River no consigue superar el difícil examen que le espera en el monumental, hasta la paciencia de los más pacientes se verá en jaque.
El panorama para los equipos argentinos es bueno en general y bastante oscuro en particular, en el caso del millonario.
Los grandes van a intentar cumplir con su obligación, el resto irá por la gloria. Tan sólo noventa minutos los separan de su objetivo: Pasar a cuartos de final, lo que -en definitiva- es lo único que vale.