No alcanzó

Pese a que durante los 180 minutos de juegos disputados entre Boca Juniors de Argentina y San Pablo de Brasil el equipo dirigido por Miguel Angel Russo se mostró superior a su rival, el buen juego no le alcanzó para clasificar a los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
Ese bendito gol de visitante una vez más tiñó de injusticia lo que debería haber sido un desempate a través de tiros desde el punto penal. Pero de nada sirve lamentar reglamentaciones absurdas, sino más bien hacer una revisión del partido y extraer algunas conclusiones.
Boca fue mejor equipo que el brasileño, pero no pudo capitalizar las situaciones de peligro que, sin embargo, no fueron demasiadas. Al tener dos referentes en el área, los xeneises se vieron tentados una y otra vez a enviar interminables centros que rara vez generaron situaciones serias de peligro para el arco que defendía el arquero y capitán Roggerio Ceni.
Con un Palermo y un Boselli que no podían entrar definitivamente en el juego, Boca vio mermado su ataque y se encontró sin variantes.
En el segundo tiempo, obligado por el resultado, el equipo local salió a buscar el partido y consiguió adueñarse de la pelota, obligando a los argentinos a retroceder sus líneas de juego. Y allí el lateral más flojo fue el custodiado por el negro Ibarra, puesto que por allí se filtraron los ataques más peligrosos y también el gol.
Después Boca fue a buscar con todo el empate y la clasificación; arrinconó a los brasileños y forzó interminables tiros de esquina.
Sin embargo, esta vez el esfuerzo no daría resultado. Así, boca se vio eliminado –una vez más- en la primera ronda del Copa.
No cabe hablar de resultado injusto, pero tampoco de una mala actuación de Boca. No siempre se puede ganar. En última instancia, perder así, también dignifica. Boca quedó afuera con un gran equipo, jugando bien y dejando bien en alto su nombre. Después de todo, sigue siendo el equipo a vencer en las competencias internacionales.