Víctimas eternas

La dolorosa caída que la Academia sufrió el pasado miércoles frente a Tigre, en Victoria, todavía sigue dejando secuelas. Los informados por el árbitro Sergio Pezzotta, el polaco Bastía y Pellerano, podrían sufrir algunas fechas de suspensión por los insultos que –supuestamente – dirigieron hacia la autoridad del encuentro.
Pero más allá de si existieron insultos o no, lo llamativo es el circo que armaron tanto jugadores como cuerpo técnico por una supuesta falta que ni siquiera existió. Claro, de esa jugada derivó inmediatamente el gol que le daría por perdido el partido a los de Costas y toda la alegría al matador.
Cuando finalizó el partido, todo Racing se fue encima del árbitro a reclamar –a simple vista de manera desmedida- por la falta que no existió y a reclamar ante los medios por el supuesto “complot” que hay contra el club. En todo momento se mencionó una supuesta maniobra para perjudicar a la institución a lo largo del campeonato.
Sin embargo, la impresión que dejó el partido es que todo el plantel está muy nervioso y necesitado de victorias, y que ante cualquier inconveniente reacciona de manera desmedida y aprovecha para sacar afuera todas las tensiones que, sin duda, se deben vivir puertas hacia adentro en el club.
Resultó extraño ver a profesionales generalmente correctos - como el piojo López, Costas o los mismo Pellerano y Bastía- reaccionar de tal modo. La jugada es muy dolorosa por lo que significó, pero también es poco polémica. A veces, por más duro que sea, es preferible aceptar un error y no armar un circo done ni siquiera hay un espectáculo callejero.