Jugar bien, el principal objetivo

Boca está herido y todavía no levanta cabeza; ya pasaron dos semanas desde el superclásico que dejó tambaleando al equipo de Russo, pero ayer no se vieron signos de recuperación dentro de la cancha. ¿Qué pasa con Boca?
El primer tiempo fue, poquito más poquito menos, horrible para el equipo de la ribera que se vio superado por un pincha enchufado que prácticamente salió con la ventaja desde los vestuarios. Tras una desconcentración defensiva, el juvenil Piatti facturó con un bombazo inatajable para Caranta; a partir de entonces, todo sería cuesta arriba para Boca.
Además, Riquelme se extraña... ¡Y cómo se extraña! El tano Gracián está jugando a un bajísimo nivel, muy lejos de aquél que lo llevara a jugar al fútbol mexicano. Durante el tiempo que estuvo dentro de la cancha, nunca pudo encontrarle la vuelta al partido y cometió errores que le podrían haber costado carísimo a su equipo. Con el ingreso de Bueno en la segunda mitad, no hubo demasiados cambios. Se extraña un conductor.
En los segundos 45 minutos, Boca salió con otra actitud, pero no con mucho más fútbol. Sin embargo, consiguió el empate –cuando no- de la mano de Martín y tuvo alguna que otra chance para aumentar, aunque también se mostró vulnerable para la contra. Le expulsión de Ledesma le quitó fútbol al medio y todo se complicó un poquito más, cuando parecía que el local haría sentir su hombre demás.
Así, Boca dejó escapar una chance más de acercarse a la punta y se metió de lleno en el pelotón de los perseguidores en vez de alzarse con la máxima colocación. Todavía falta mucho por jugar y hay chances, pero para poder trepar en la tabla es imprescindible que los de Russo mejoren su fútbol.
Con este nivel, sólo con un milagro podría consagrarse campeón... Y ni hablar de ganarle al Milan (aunque también viene de mal en peor).