Opiniones libres
Es maravilloso sentir la pasión del fútbol. Pero el sentimiento y la pasión, no siempre son buenas consejeras. La lucidez mental y la aptitud, no siempre van de la mano con la repercusión mediatica que una opinion puede tener, inclusive cuando se trata de opiniones no tan calificadas en la materia. Conducido por su pasión, recientemente el Sr. Ministro de Economía, opinó sobre la táctica, la estrategia y la idea intrínseca que Independiente, un gigante del fútbol mundial, llevó y ejecutó en la cancha de Boca Juniors, otro gigante del fútbol mundial.
El pobre laburante, DT él, evitó la discusión y locuazmente se aferró a su condición de buen tipo y laburante, para tratar de continuar su trabajo, minimizando ésta como tantas otras opiniones críticas hacia él.
Modestamente, pese a que pienso que no fué feliz el planteo que Independiente llevó a la bombonera, no puedo quitarle mérito a la excelente tarea que su rival ejecutó para conseguir empatar y hasta dominar al rojo. Pero no estoy de acuerdo con los palos que le tiran al pobre Troglio y, de hecho, noto que River Plate (otro gigante) desarrolló una estrategia mas que prudente en La Plata y nadie salió a pegarle al Cholo Simeone.
Es cierto que seguramente Pedro Troglio debería ser mas medido a la hora de hablar, y menos propenso a aparecer en esos diálogos que le proponen algunos medios, muchas veces no con buenas intenciones.
Ahora bien, todo esto es el folklore del fútbol, pero lo que mas parece preocupar es el rápido daño que puede producir el explayarse desde la ventaja mediática que ofrecen ciertos cargos públicos por la repercusión general que los dichos adquieren, sin medir si la opinión proviene o no de alguien calificado en la materia. Porque mas allá de que quienes amamos el fútbol tenemos un corazón definido como hinchas, no todos podemos situarnos en el mismo escalón de exposición.
La investidura y el peso mediatico que alcanzan algunos dichos, ameritan que quien los manifieste conserve la ubicación que corresponde a su persona. Porque tampoco sería lógico que por ejemplo Pedro Troglio, saliera a opinar en público negativamente sobre tal o cual medida tributaria o los efectos económicos no deseados de un incremento en las retenciones al campo, aún cuando le asistiera la razón. ¿No?
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